martes, 19 de noviembre de 2013

Honduras territorio Monsanto: maíz y democracia transgénica

latribuna.hn
Por Ofraneh

El 14 de septiembre del año 2004, una figurilla antropomorfa de jade del dios del maíz, Hun Nal Ye, fue sustraída del Museo de la República, en la antigua Casa Presidencial de Honduras, mientras en ese lugar se celebraba la boda de miembros de la élite de poder nacional. De la misma forma que la estatuilla de Hun Nal Yen, fueron sustraídas las variedades de maíz criollo a través de la contaminación genética provocada por la introducción de variedades de maíz transgénico.

En junio del 2010, John Brewer, funcionario estadounidense  asignado como administrador del Servicio Agrícola para el Extranjero de los Estados Unidos indicó que Honduras es un país líder en la incorporación de la biotecnología en la agricultura, señalando ademas que era en ese momento el único país de Centroamérica con cultivos de organismos genéticamente modificados (OGM).
Brewer sin embargo olvidó la condición de Honduras como parte de la cuna genética del país y la grave contaminación a través de  la polinización abierta de las variedades criollas de maíz, además de la consecuente erosión genética que se ha dado. Desafortunadamente las advertencias e incluso denuncias presentadas al respecto, fueron desdeñadas por el Ministerio Publico, la Secretaria de Recursos Naturales (SERNA) y otras agencias gubernamentales copadas por MONSANTO y otras empresas dedicadas a la producción de semillas transgénicas.

Cabe recordar que en el año 2007, Hector Hernandez, ex ministro de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) denunció haber sido "amenazado por transnacionales que producen transgénicos, ante la posibilidad de cerrarle el mercado en Honduras".

En un reporte del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés) indicó que para el 2011 en Honduras existían 29,579 hectáreas de maíz transgénico, siendo uno de los cinco países  en Latinoamérica que  poseían ese tipo de cultivos.

Las variedades BT (MON810), Roundup Ready (RR) (NK603), Herculex I y VTPRO (MON 89034), son producidas de forma comercial en siete departamentos del pais, y supuestamente han sido excluidos los departamentos de Intibuca, Lempira y Gracias a Dios. La escuela Panamericana de Agricultura conocida como el Zamorano, sembro 332 hectáreas en el periodo 2011-12, como parte de una estrategia de implantar los OGM en Honduras.

Según la Asociación de Productores de Granos Básicos, para finales del 2012, en Honduras un 20% de su cosecha es proveniente de cultivos transgénicos, y en un futuro cercano se incrementará exponencialmente el uso de cultivos genéticamente modificados. A inicios de ese año el gobierno de honduras anunció una inversión de mil  millones de dólares destinados a la siembra de granos básicos específicamente maíz, programa denominado "Visión 20-20". 

En abril del 2013 Monsanto, Bayer y Nordic, efectuaron el lanzamiento de la segunda fase del programa, bajo el lema de "Sembrar país con mas maíz", con la meta de sembrar 10 mil hectáreas de maíz, y unas 90 mil hectáreas para el 2020. 

Un análisis de Angel Aguilar, intitulado "Situación de los Transgénicos en Honduras" afirma que en forma accidental, una donación de semillas de una iglesia evangélica diseminó casi en forma incontrolada semilla transgénica de maíz por el departamento de Intibucá, extendiéndose su cultivo por los departamentos de Santa Bárbara y Copan". Posteriormente  se dieron  denuncias sobre la contaminación de las variedades criollas con la variedad StarLink, la que había sido declarada no apta para el consumo humano. El StarLink fue diseminado a través de maíz donado por el Programa Mundial para alimentos (PMA).

Aparentemente los primeros cultivos de maíz transgénico en Honduras fueron realizados en el Valle del Guayape en el año 2002, y es el Sr. Porfirio Lobo y Juan Ártica los pioneros en la siembra de maíz Bth. Se supone que existieron ciertas restricciones en cuanto a la siembra de maíz transgénico en el sur del país, específicamente en Choluteca ante la presencia de teocinte, una de las variedades originales del maíz.

Al igual que la contaminación genética del maíz, la frágil democracia en Honduras ha sido contaminada con el gen de la tiranía. Y es casualmente el Sr. Porfirio Lobo uno de los pioneros en la imposición de un régimen, el cual disfrazado de democracia ha venido demoliendo el estado de derecho, ejerciendo el poder en un agitado mar de violencia, que ha servido de pretexto para militarizar cada día mas a Honduras.

Después del golpe de estado del año 2009,  Honduras se ha convertido en un laboratorio económico, social y político, siendo el  estado fallido inducido un caldo de cultivo para finiquitar la soberanía nacional y destruir los magros sociales obtenido a lo largo del siglo XX. Con la emisión de la Ley RED-ZEDE (ciudades modelo), la Ley Hipoteca, la flexibilización del mercado laboral, pasando por la entrega del territorio nacional a través de las concesiones  para minería explotación de hidrocarburos; se ha colocado el país en manos de los inversionistas extranjeros.

La autocracia que ha caracterizado el actual régimen aunado al golpe desde el Congreso Nacional a la Corte Suprema de Justicia y el ensayo de fraude cometido en las elecciones internas del año pasado, son señales inequívocas de una democracia fallida. Al igual que el maíz genéticamente modificado por las empresas estadounidense, la democracia en Honduras padece de modificaciones letales inducidas desde el imperio con fines de perpetuar nuestro sometimiento y replicar la formula a lo largo y ancho del continente.


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