sábado, 18 de febrero de 2017

Nicaragua: “Mi despido fue injusto e inhumano”

Foto G. Trucchi | Rel-UITA
Habla trabajadora con enfermedad profesional despedida por Hotel Crowne Plaza Managua

Por Giorgio Trucchi | Rel-UITA


Nancy González tiene 26 años, es viuda y madre soltera de un niñito de 7 años. Durante los últimos cuatro años ha trabajado como camarera de piso en el Hotel Crowne Plaza Managua. Le diagnosticaron diferentes enfermedades profesionales osteomusculares y el lugar de trabajo se convirtió en un infierno… hasta que en enero la empresa decidió deshacerse de ella.


-¿Cuándo comenzó a trabajar en el Hotel Crowne Plaza Managua y qué labores desempeñaba?
-Comencé en el 2013 como camarera de piso. Hacía turnos de 8 horas. Llenaba el carrito con sábanas, toallas y todo lo que me servía para limpiar un promedio de 14 habitaciones. Sin embargo, cuando había escasez de personal limpiaba hasta 16 o 18 habitaciones.

Lo más pesado es levantar los colchones para después socar bien las sabanas, cumpliendo con los estándares establecidos por el hotel. Eso me fue afectando poco a poco y después de un año y medio comencé a sufrir de dolores en las manos.

-¿Qué pasó después?
-De repente me salió un quiste sinovial en el dorso de mi mano. Fui a la clínica médica provisional y me dijeron que me iban a operar. Después de 20 días de licencia médica por enfermedad volví al trabajo, pero sentía que no tenía la misma fuerza de antes.

No podía levantar bien las cosas y tenía mucho dolor en mis manos. A veces se me adormecían o de repente tenía calambres. Volví donde el médico y esta vez los exámenes revelaron que ya sufría del síndrome del túnel carpiano.

Unos meses después me diagnosticaron también la enfermedad de De Quervain[1], radiculopatía cervical y lumbalgia. Fue entonces que el médico especialista notificó al hotel que ya no podía manejar cargas superiores a 15 libras (7 kilos).

Paralelamente inicié el proceso de solicitud de incapacidad laboral.

-¿Cuál fue la reacción del hotel?
-Entregué toda la documentación a la jefa de Recursos Humanos, Johanna Sotelo, y ella me dijo que si ya sentía que no podía desempeñar mi labor, que mejor renunciara y que buscara otro trabajo.

Le respondí que en ningún momento me iba a ir, porque las enfermedades que me habían diagnosticado eran producto del trabajo en el hotel. Finalmente accedió a asignar a personal extra para que me ayudara en el trabajo, pero como no estaba capacitado siempre me tocaba levantar más peso del que podía.

Ya en marzo de 2016 el médico mandó a solicitar mi reubicación laboral y me mandaron al área de lencería. Durante casi un año me sentí discriminada, denigrada y al final hasta hacía lo que mi condición física no me permitía. Pero eso no fue suficiente a evitar que me despidieran.

Una camarera en su laberinto de dolor
Una empresa por los corredores de la vergüenza


-¿Cómo fue el despido?
-El 31 de enero pasado, la titular de Recursos Humanos me mandó a llamar y fríamente me dijo que el comité ejecutivo del hotel había decidido aplicarme el artículo 45 del Código del Trabajo[2], y que estaba despedida. Luego quiso que firmara un finiquito y aceptara el pago de mi indemnización. Estaba asustada y enojada al mismo tiempo, pero logré calmarme.

No firmé nada, agarré la copia de mi despido y fui a asesorarme con los compañeros del Sindicato. Fue en ese momento que me di cuenta que acababan de despedir al compañero Manuel Munguía, quien se encuentra en una situación muy similar a la mía.

Siento que el Hotel Crowne Plaza Managua está violentando nuestros derechos. Es algo muy injusto lo que está haciendo con nosotros y no me voy a quedar sin hacer nada.

Voy a ir hasta las últimas consecuencias, y no lo voy a hacer sólo por mí, sino también para todas mis compañeras de trabajo que, tarde o temprano, van a sufrir lo mismo.

-¿Son muchas las trabajadoras que tienen problemas de salud?
-Muchas ya sufren de varias enfermedades pero tienen miedo de decirlo. Yo siempre les decía que hablaran, que no ocultaran lo que les está pasando, pero tiene temor a perder el trabajo.

Después de lo que la empresa ha hecho conmigo, mis compañeras trabajan con mucha más presión. Ni siquiera piden una licencia por enfermedad, tienen miedo que al regresar las despidan.

-¿Por qué cree que la despidieron?

-Fue un acto discriminatorio. Como ya no puedo desempeñar la labor de camarera de piso, ya no les sirvo. Además, saben que la cláusula 35 de nuestro Convenio Colectivo prevé el pago de 40 salarios en caso de que un trabajador contraiga una incapacidad parcial o total.

Entonces usan el artículo 45 que permite el despido sin causa justificada para deshacerse de mí. Esto es vergonzoso.

-¿Qué va a hacer ahora?
-Voy a pelear mis derechos en los tribunales y cuento con todo el apoyo del Sindicato “Gutiérrez y Martínez”.

Soy viuda y madre soltera de un niño de 7 años que está enfermo. Lo único que quiero es poder seguir trabajando, porque este despido me está golpeando muy duro. Voy a ir hasta las últimas consecuencias porque es inhumano lo que están haciendo.

Fuente: Rel-UITA

[1] Grave enfermedad inflamatoria de los tendones en el lado del pulgar en su muñeca
[2] El artículo 45 establece que el empleador puede despedir al trabajador sin causa justificada pagando una indemnización.