viernes, 20 de agosto de 2010

Honduras: El silencio es la mayor amenaza para los derechos humanos




















Aumento de las violaciones a los derechos fundamentales ya no es prioridad para la comunidad internacional


por Gerardo Iglesias y Marcial Cabrera - Rel-UITA

El asesinato de tres miembros del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA) y la violenta represión contra la movilización de la Resistencia en Choloma, Cortéz, son dos trágicos eventos más de una cadena ininterrumpida de violaciones a los derechos humanos. Durante el encuentro que sostuvo con una delegación de la Rel-UITA, el COFADEH denunció una sistemática, selectiva y silenciosa violación de los derechos fundamentales, y pidió a la solidaridad internacional romper el muro del silencio.

“La situación que estamos viviendo ahora es más grave que la que vivimos cuando inició el golpe. Hay una estrategia sistemática, selectiva y silenciosa para violar los derechos humanos, y nos preocupa mucho”, advirtió la coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), Bertha Oliva.

Según la defensora de derechos humanos, en Honduras han vuelto a aparecer los escuadrones de la muerte, que siembran el terror en las familias.

“La gente ya tiene miedo de denunciar los hechos, y me molesta cuando dicen que las ejecuciones se deben a la situación de inseguridad que vive el país. Aquí lo que hay es una persecución política que concluye en asesinatos.

Han vuelto a aparecer los escuadrones de la muerte y han afinado su estrategia. Detienen, torturan y asesinan gente, y nos cuesta encontrar un patrón”, aseguró Oliva a Sirel.

De acuerdo con los datos del último informe del COFADEH, serían más de mil las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante los seis meses de gobierno de Porfirio Lobo.

Esos escalofriantes números incluyen varias decenas de asesinatos, tres desapariciones y 127 personas que tuvieron que abandonar el país porque su vida estaba en peligro.

“Lo que se pretende hacer creer a nivel internacional es falso. Hay que quitar la máscara a este gobierno, porque comprobamos un porcentaje de muertes y de violaciones a los derechos humanos que supera al que tuvimos durante el golpe.

Consideramos a Porfirio Lobo responsable de lo que está ocurriendo. De su parte no hemos escuchado tan siquiera una declaración pública exigiendo el cese de la persecución y la matanza.

Toda esta situación hay que darla a conocer, porque lo que nos está matando es el silencio”, alertó Oliva.

El silencio es aliado de la represión

Honduras ya no es parte de la agenda de la comunidad internacional, y tampoco de la de muchas organizaciones o medios de comunicación que en el pasado denunciaron la brutalidad del golpe y sus posibles efectos en el continente.

Ese silencio cómplice les está facilitando la tarea a los sectores nacionales e internacionales, que pretenden presentar a Honduras como un país normalizado y reconciliado, obviando la grave situación de represión en que vive el pueblo hondureño.

“Buena parte de la comunidad internacional ya no considera el tema de los derechos humanos como un elemento esencial y prioritario. Ya ha pactado el regreso de Honduras a las instancias internacionales.

Para poder cambiar esta situación –explicó Oliva– necesitamos de la solidaridad internacional. Necesitamos hacer presión, porque, de lo contrario, aquí van a morir muchas más personas.

Tenemos que continuar con nuestro ejercicio ciudadano de promoción, defensa y denuncia sobre el tema de los derechos humanos.

Al mismo tiempo, les pedimos que nos ayuden a generar solidaridad a nivel internacional, a romper este silencio, a respaldar el esfuerzo que estamos haciendo con la Comisión de Verdad.

Un esfuerzo que ya está sufriendo ataques y campañas de desprestigio, y que representa una esperanza para quienes han sido víctimas de la represión”, dijo.

La delegación de la Rel-UITA reafirmó su compromiso con el pueblo hondureño y con el esfuerzo para seguir denunciando lo que ocurre en Honduras.

Además, recordó la reciente conformación del Comité Uruguayo de Solidaridad con el Pueblo Hondureño y la próxima creación de comités en Nicaragua y República Dominicana.

“El apoyo de la UITA y la presencia de su corresponsal, Giorgio Trucchi, han sido vitales. A los tomadores de decisiones y a los violadores de derechos humanos les incomoda que exista ese tipo de testimonios”, concluyó Bertha Oliva.



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